Publicar los archivos de los periódicos en la Red puede ser rentable

Richard Pérez-Peña escribe en The New York Times que permitir el acceso desde internet a los ficheros de periódicos y revistas es "una forma económica de atraer lectores, anunciantes y dinero". Es decir, lo contrario de lo que piensan algunos propietarios o gestores de medios.

Algunos ejecutivos consultados por Pérez-Peña sostienen que, si bien la creación de un archivo para los lectores lleva su tiempo, no es prohibitivamente cara. Y añaden que su mantenimiento es barato.

El periodistas cita varios casos recientes:

  • La prestigiosa revista Sports Illustrated, que acaba de incorporar sus archivos al sitio SI.com, prevé con ello casi duplicar su audiencia; esto es, pasar de 6 millones a 11 millones de visitantes únicos al mes.

    Mark Ford, presidente de Sports Illustrated Group, perteneciente a Time Warner, espera obtener con esta operación el 5% de los ingresos de la compañía; sólo en el primer año, y luego más.

  • El 35% de los lectores en línea de Popular Mechanics, una revista del grupo Hearst, consulta su archivo, y el 15% de ellos entra en el website sólo para acceder a este material.
  • The New York Times ha doblado el tráfico de su archivo desde que lo abrió al público en septiembre pasado. Según Diane McNulty, portavoz de la compañía, las consultas al archivo representan el 10% de las páginas vistas.

En los tres casos se trata de publicaciones con éxito y consolidadas. Sus archivos constituyen, por tanto, un importante elemento diferenciador frente a la competencia.

Un buen decálogo para blogueros de noticias

Fernando Tellado publica en Ciberprensa un valioso decálogo para blogueros de noticias, producto de sus años de experiencia, que reproduciría íntegro sino si no fuera porque una de las recomendaciones es precisamente no hacerlo. Si no tienes nada que añadir, recomienda, enlaza directamente. Merece la pena.

Vía: Félix Bahón.

Lo primero, publicarlo en la Red

Repito, palabra por palabra —y por supuesto suscribo—, lo que dice António Granado en Ponto Media: "para quienes todavía creen que las grandes exclusivas deben guardarse para la edición en papel, aquí queda el ejemplo de The New York Times, a propósito de la historia del gobernador de Nueva York". Se trata del relato, hecho por The New York Observer, sobre cómo la noticia llegó a la redacción del periódico neoyorquino. Y de cómo, después de tres días de investigación, la noticia saltaba a la Web, 2 horas y unos 15 minutos antes de que el gobernador Eliot Spitzer compareciera ante la prensa.

El artículo se puede leer también en Media Channel.

Un libro crítico con la actual calidad del periodismo británico

Acaba de publicarse en el Reino Unido un libro, escrito por un galardonado periodista, que pone de vuelta y media, con fundamento, a un tipo de periodismo que se lleva mucho en estos tiempos. El libro se titula Flat earth news y su autor es Nick Davies. Philip Stone, que le ha dedicado un comentario en Follow the Media, resume su contenido con estas dos preguntas a los lectores: "¿Ha notado cómo los periódicos de estos días llevan muchas más imágenes y más grandes, y lo poco originales que son en la presentación de las informaciones? ¿De qué otra manera van a llenar el espacio editorial cuando tienen menos periodistas?

Esta es la cuestión. Davies, periodista de investigación del Guardian, becado por la Rowntree Foundation para investigar sobre la calidad de la prensa en la Universidad de Cardiff, arma su libro con datos como los siguientes:

  • Sólo el 12% de las noticias que se publican en los periódicos han sido elaboradas por sus respectivos redactores, luego hay un 8% de ellas cuya originalidad es dudosa, y, finalmente, un 80% que procede "total, en gran parte o parcialmente" de agencias de noticias y gabinetes de relaciones públicas.
  • Los despachos de agencia o notas remitidas representan el 69% de la información que publica The Times, el 68% de la del Daily Telegraph, el 66% de la del Daily Mail, el 65% de la del Independent y el 52% de la del Guardian.
  • Cada periodista escribe ahora tres veces más piezas que hace 20 años.
  • El 70% de las informaciones nacionales han sido escritas fuera de las redacciones, y copiadas por éstas, pero sólo en el 1% de los casos se reconoce abiertamente tal circunstancia.

Afortunadamente, la mayoría de las críticas al libro de Davies no proceden de los periódicos. Al contrario, The Spectator ha escrito: "Nick Davies ha recopilado una aplastante cantidad de prueba de que los medios de comunicación británicos mienten, distorsionan los hechos y violan sistemáticamente la ley". Y el Daily Telegraph: "Como industria somos menos y menos buenos en decir la verdad, pero Nick Davies ha tenido el valor de ponerse en pie y decirlo."

La evolución de la prensa local no es tan rápida como debiera

Paul Bradshaw, profesor de Periodismo Digital en la Escuela de Medios de Comunicación de la Universidad de Birmigham (Reino Unido), cree que la prensa local está evolucionando, pero no con la suficiente rapidez. Y hace críticas a diestro y siniestro.

A los empresarios les reprocha timidez en las inversiones y limitarse a experimentar. A los periodistas, no percatarse de las potencialidades del digital. "Para la mayoría de los periodistas", escribe Bradshaw, "internet no pasa de ser todavía una prolongación de la biblioteca o las agencias de noticias; un lugar para buscar información sobre una historia o para localizar fuentes, del que luego se van."

Según él, es así, en parte por la brecha existente entre los 'nativos digitales' (los redactores de base) y los 'inmigrantes digitales' (o sea, los jefes). Pero sobre todo —y esto es lo difícil de entender—, porque para la mayoría de los periodistas la web es todavía un 'canal' y no un lugar en donde poner cosas (de ahí que el vídeo despegase tan rápidamente), un producto y no un servicio.

La conclusión de Bradshaw es esta: "Cada acción de un periodista digital —hacer comentarios, bloguear, crear redes, twittear, publicar en You Tube— es un acto de distribución. No entenderlo así hace que las grandes historias no se lean tanto como debieran serlo, o como era de esperar".

Roy Greenslade, al comentar esta nota, dice en su blog que los empresarios están invirtiendo más en instalaciones vistosas y equipos técnicos que en periodistas, y que eso es un error.

Ejemplos de buen hacer periodístico en internet

Conviene echar una ojeada a los 26 premios de periodismo digital que hace unos días concedió la Newspaper Association of America; siempre se aprende algo. Recomiendo especialmente los tres premiados en la categoría de multimedia más innovadores. Estos:

  • Broken trust, del Sarasota Herald Tribune, dedicado a una investigación de dos años realizada por el diario sobre maltrato y acoso sexual de los profesores en centros de enseñanza.
  • A people torn, del Minneapolis Star-Tribune, sobre los liberianos huidos de la guerra que se afincaron en Minnesota.

Ninguno de los tres premiados es un periódico de relumbrón, ni de grandes ciudades, lo cual viene a confirmar que buen periodismo se puede hacer en cualquier medio. El primero de ellos es un pequeño periódico, con una circulación muy inferior a los 70.000 ejemplares —competía en esta categoría—, frente a los otros dos, que figuraban en la categoría de los diarios con menos de 250.000. Hace dos años The New York Times lo señalaba como modelo de periódico del futuro. Y un año antes, Editor & Publisher lo incluía en la lista de los 10 mejores periódicos de Estados Unidos.

Las inversiones de la prensa son insuficientes para competir en el mundo digital

La crítica que Douglas McLennan hace a las empresas periodísticas convencionales es fuerte: los periódicos no se han tomado en serio la era digital, y prueba de ello es que no están invirtiendo lo suficiente como para poder competir.

McLennan acusa a las empresas de emprender operaciones en el mundo digital con plantillas y recursos escasos; de no innovar como lo están haciendo eBay, Craigslist, Monster.com o Google, entre otros; y de no pasar de las buenas palabras respecto a la participación ciudadana, por ejemplo, cuando Digg, Menéame o Newsvine llevan tiempo experimentando con la valoración de las noticias por los lectores.

Mientras tanto, añade, las redes sociales han acumulado millones de usuarios, hay casos de blogueros que están ganando dinero y algunas pequeñas operaciones editoriales tienen ahora más lectores que el propio New York Times.

El autor, que anuncia futuras entradas sobre el tema, menciona el diferente comportamiento de la prensa y sus competidores respecto a la publicidad, de las trabas para insertar un anuncio en la prensa local (McLennan habla de Seattle, en el estado de Washington), y de lo fácil que resulta hacerlo, por ejemplo, en un blog. Y concluye: "No están haciendo [los periódicos] lo que un bloguero con ciertos conocimientos sabe hacer".

El papel de los periodistas en la era digital

Tom Rosenstiel, director del Proyecto para la Excelencia en Periodismo, mantiene que el periodismo está dejando de ser un producto para convertirse en un servicio, y de ahí que, según dice, un medio (o una organización de noticias) esté dejando de ser un destino final para convertirse en parte de una red.

Con estas perspectiva, Rosenstiel destaca estas cuatro funciones posibles de un periodista:

  • 'Autenticador': ayuda a la audiencia a decidir qué creer, de qué fiarse.
  • Generador de sentido: ayuda a la audiencia a darle sentido a lo que está pasando en el mundo.
  • Navegante: ayuda a la audiencia a seguir una historia, encaminándola hacia 'la información más interesante'.
  • Animador de la conversación: ayuda a la audiencia a mantener una discusión con argumentos.

Lo que ha cambiado el periodismo en 10 años

El último decenio ha visto más cambios en el oficio periodístico que quizá ningún otro. Los más trascendentales, según escribe Paul Bradshaw en Press Gazette, son estos 10:

  • El tránsito de la lectura a la conversación; esto es, de ser mera 'audiencia', público lector, a participar de igual a igual.
  • El aumento de los aficionados. Los editores no sólo compiten entre sí, sino con los propios lectores, capaces ahora de crear contenidos.
  • La distribución no era competencia del periodista; ahora forma parte de su trabajo.
  • Las posibilidades de medición que ofrece el digital, cuyo ejemplo más común son los recursos del tipo 'lo más valorado, lo más visto, lo más enviado'.
  • La superación de las trabas que imponía la distribución física, de modo que en muchos ciberespacios periodísticos el número de visitantes de ultramar sea superior al de los nacionales.
  • El imparable ascenso de los soportes multimedia: videoclips, podcasts, etc.
  • La posibilidad de suscribirse a multitud de fuentes mediante hilos RSS, sin necesidad de ir a buscarlas en la Red, lo cual supone para el ejercicio profesional una de las más importantes innovaciones.
  • La cartografía digital, que permite determinar el escenario de una noticia, bien marcándolo en un mapa o incrustando en ella el correspondiente código postal.
  • El manejo de bases de datos, quizá el mayor potencial sin explotar en el periodismo digital.
  • Todo a la distancia de un clic, lo cual representa grandes oportunidades y desafíos. Cabe la posibilidad de establecer en las noticias enlaces a documentos completos o a las mismas fuentes…, pero esto es algo que los lectores pueden hacer igualmente.

La capacidad de adaptación es fundamental

En otro artículo, éste publicado en su blog, Bradshaw sostiene que una de las principales habilidades para cualquier periodista en la edad de los nuevos medios de comunicación, con independencia del soporte en el que esté trabajando, es su capacidad de adaptación. Y como corolario, argumentado con numerosos ejemplos, su familiarización con las nuevas tecnologías.

Paul Bradshaw es el autor del ensayo Un modelo de redacción para el siglo XXI (PDF, 244 KB).

Recortes de plantilla y cambios de modelo de negocio en EEUU

Noticias que nos deben dar que pensar, tanto a empresarios como a periodistas, todas ellas procedentes de América del Norte:

  • Bill Keller, director de The New York Times, ha comunicado en una reunión de directivos del periódico que en este año se eliminarán unos 100 puestos de trabajo en la Redacción, sobre una plantilla de 1.332 periodistas. Es la más grande de Estados Unidos, pues el diario que más redactores tiene apenas llega a los 900. (El texto integro de la intervención de Keller lo ha publicado The New York Observer. Al hilo, hay también un interesante comentario de Jeff Jarvis.)
  • El Star-Tribune, diario de Minneapolis y St. Paul, en Minnesota, ha anunciado el despido de 58 empleados (el 3% de su fuerza laboral), la mayoría de ellos del departamento de circulación, y una congelación salarial indefinida. ¿Razones? La continua disminución de los ingresos, la eficiencia de las nuevas tecnologías y la externalización.
  • Tribune Co. va a reducir su plantilla en unas 400 a 500 personas (un 2% del total); de ellas, unas 100 ó 150 en la que quizá sea su cabecera más emblemática: Los Angeles Times. También en este caso, a causa de la constante disminución de ingresos.
  • El vespertino The Capital Times, de Madison, la capital de Wisconsin, cambiará de formato (de sábana a tabloide) y sólo se publicará dos días a la semana (miércoles y jueves). Con estas medidas pretende más que cuadruplicar su distribución (de 17.000 ejemplares a 80.000) y, fundamentalmente, concentrar todos sus esfuerzos en la Web. Todo ello, según escribe Philip M. Stone en The Follow the Media, con el 25% menos de personal de redacción; de 60 periodistas, a 40 ó 45.
  • Otro modelo de negocio, escribe Stone en el mismo artículo, es el del Palm Beach Post, de Florida (circulación, 175.000 ejemplares), el cual proyecta reorganizar su Redacción local (flujo de trabajo, horarios, etc.), de manera que la versión digital prime claramente sobre la de papel.
  • El St. Petersburg Times se convirtió va para tres semanas en el último gran periódico de la Florida que ha dejado de distribuirse en Tallahassee, la capital del estado.
  • El caso de cambio de negocio más brusco se ha dado en Canadá: cierre por sorpresa del Halifax Daily News (20.000 ejemplares de circulación), despido de toda la plantilla (algo más de 90 personas) y anuncio de que el próximo día 21 reaparecerá como periódico gratuito. El nuevo diario, el Halifax Metro, contará con un equipo de 20 personas, se publicará 5 días a la semana, en lugar de 7, y reducirá el número de páginas de 56-60 a 20-24. Una de las explicaciones ofrecidas es que en una ciudad dominada por la competencia (The Chronicle Herald, con una circulación de 114.000 ejemplares) no había espacio para el Halifax Daily News.
  • The New York Times apuesta por el digital, pero sigue considerando a quienes trabajan en él como empleados de segunda clase. Henry Blodget cuenta en Silicon Alley Insider que la empresa se niega a igualar los salarios y prestaciones de éstos con las que rigen para el papel. Blodget apunta como una de las razones la falta de flexibilidad negociadora de los sindicatos.
  • La Newspaper Association of America ha lanzado las campanas al vuelo en un reciente comunicado: en el pasado año los índices de audiencia única de los websites periodísticos alcanzaron los 3,6 millones, lo que supone un aumento de más del 6% respecto a las cifras de 2006. El jarrón de agua fría lo echa The Washington Post: es cierto, pero el número total de visitantes de la Red creció en los últimos años un 51%, frente al 24% registrado por los ciberperiódicos, de modo que éstos están perdiendo cuota.
  • La alianza de cuatro grandes grupos mediáticos estadounidenses para crear una red de publicidad en internet que compita con Yahoo! quizá sea una de las maneras de abordar el problema. Componen la alianza Gannett, Hearst, New York Times Co. y Tribune Co., que suman 120 publicaciones con más de 50 millones de visitas mensuales. (Amy Gahran ha recogido en E-media Tidbits algunos comentarios surgidos al respecto.)

Todo esto sucede por ahora al otro lado de Atlántico, pero sin duda la tormenta llegará a esta otra orilla, no nos llamemos a engaño.