En Denver no hay mercado para dos periódicos

Denver (Colorado, EEUU) ha tenido siempre dos periódicos rivales, The Denver Post y Rocky Mountain News". Hace ocho años, pidieron permiso al Gobierno federal para fusionar las empresas, con la idea de no hacerse competencia en la gestión de la publicidad y de los suscriptores, a la vez que mantenían dos estilos diferentes de periodismo. Pero ni por esas, como reconoce David Milstead.

Con el declive de la prensa escrita, el encarecimiento del papel y demás vicisitudes por las que traviesa la prensa mundial, crisis económica incluida, lo cierto es que lo que hoy comparten son deudas.

Milstead cuenta que las dos empresas han estado planteándose prescindir de una de las cabeceras, pero que cualquiera de ellas da problemas. En principio pensaron en eliminar el Rocky Mountain News, porque es el más endeudado, pero resulta que es también el de mayor difusión. Por otro lado, The Denver Post tiene más difusión online, quizá porque incluye la palabra Denver en su cabecera. En cualquier caso, el gran problema sería fusionan las dos redacciones, pues obedecen a productos completamente diferentes.

Hasta ahora los ciudadanos de Denver (563.174 en la ciudad, 2.581.506 en el área) estaban acostumbrados a la pluralidad de medios, pero van a tener que aguantarse con uno solo. Según David Milstead, sustentar dos cabeceras es ya un lujo insostenible: "Hemos sido bendecidos con dos periódicos cuando la mayoría de las ciudades de este tamaño tienen sólo uno. Pero a medida que prosigue el declive de la industria periodística, dos diarios en una ciudad es un lujo que los propietarios de los periódicos simplemente no pueden permitirse."

Vía: Romenesko.

Nuevo diario que renuncia a su edición impresa y se vuelca en internet

The Capital, diario vespertino de Madison, la capital de Wisconsin (EEUU), ha renunciado prácticamente a su edición impresa para concentrar todos sus esfuerzos en internet, en Madison.com. El periódico sábana que era, con 90 años de historia y de talante progresista, ha quedado reducido a dos tabloides, semanales y gratuitos, que aparte de repartirse por hogares y quioscos se insertarán en el único periódico que queda ya en la ciudad, el Wisconsin State Journal.

Uno de ellos, que se publicará los miércoles, estará dedicado a las informaciones en profundidad y el análisis. El segundo, que aparecerá los jueves, será una guía de arte y entretenimiento. El website, a su vez, se centrará en las noticias de última hora, los deportes y la opinión.

Que yo sepa, en lo que va de año éste es el tercer diario norteamericano en tomar semejante decisión. En los tres casos se trata, ciertamente, de periódicos pequeños, pero incluso así apuntan una tendencia. Están poniendo en práctica lo que desde hace algún tiempo vienen augurando los expertos: la práctica desaparición de los diarios impresos y su conversión en bisemanales o semanales; con información más elaborada, de mayor calidad, quizá a un precio más elevado, a todo color y lo que se quiera, pero no de aparición diaria.

Salvo sus redacciones, independientes una de la otra, el vespertino The Capital y el matutino Wisconsin State Journal han venido compartiendo producción, publicidad y circulación desde 1948, con el consiguiente abaratamientos de costes. Aun así, ese buen entendimiento entre las respectivas empresas no ha impedido que el más débil de ellos, The Capital (17.000 ejemplares de tirada), haya tenido que ceder ante la primacía de su competidor, el State Journal (89.000 ejemplares).

La mayoría de los comentaristas coinciden en un punto: Madison, con unos 200.000 habitantes, era ya un caso raro, ninguna ciudad norteamericana de su tamaño cuenta a estas alturas con más de un periódico. Uno de ellos, John Morton, aporta estos datos: hace un siglo había más de 500 ciudades en Estados Unidos con dos o más periódicos; hoy apenas llegan a 20, y desde luego se trata de grandes urbes como Chicago o Boston.

Morton añade que cuando la circulación de un segundo periódico en el mismo mercado es inferior al 30% de la circulación de su competencia, éso es señal de que se encuentra en pérdidas.

Fuentes: Wisconsin State Journal, The New York Times, Follow the Media.com y Poynter Online.

La revisión de originales no se debe confiar a las máquinas

Los Angeles Daily Journal ha suprimido de un plumazo su sección de edición, encargada —de acuerdo con el sistema norteamericano— de revisar los textos y redactar los titulares. Según ha explicado el director del periódico, Martin Berg, por razones económicas.

En enero, el Morning Call, diario de Allentown (Pensilvania), anunciaba que iba a instalar un sofisticado sistema que permitirá verificar la ortografía, el estilo y el uso de las palabras, la partición silábica y hasta algunos aspectos gramaticales. Y, consecuentemente, que reducirá su plantilla de editores.

Cito sólo estos dos ejemplos, aunque hay más, para mencionar una tendencia, peligrosísima, que amenaza al periodismo: creer que la elaboración de los diarios responde a los esquemas de una cadena de producción industrial. Es peligrosa, a mi modo de ver, porque las más de las veces se trata de recortes presupuestarios puros y duros presentados como mejoras de procesos de producción, de optimización de recursos, algo que en la actual coyuntura económica suena muy bien al oído de cualquier empresario.

Que se recurra a la tecnología para acelerar los procesos de revisión no me parece mal, todo lo contrario. Pero sí que se suprima toda intervención humana o que ésta se reduzca a niveles de ineficacia. Como ha escrito en su blog Lucas Grindley, "el ordenador no puede sustituir a todos los editores, ya que no puede comprender la historia ni cuestionarse los hechos".

Es más, como plantea Peter Wilby, del Guardian, en su artículo 'Errors in omissions', no todo el mundo sirve para lo mismo, cada trabajo requiere sus habilidades, de manera que un brillante reportero no equivale a un brillante editor. Y añade: "La división del trabajo se ha considerado como dinamizadora del progreso económico en la medida que permite que cada uno de nosotros perfeccione un conjunto de talentos y habilidades".

Para profundizar en el tema recomiendo la lectura del memorándum que a mediados de marzo dirigían a la redacción de The Washington Post el director ejecutivo del diario, Leonard Downie Jr., y el subdirector, Philip Bennett. Anunciaban cambios en la organización y presentación del primer cuadernillo; entre ellos, en edición, en donde se había detectado la intervención de 12 personas en un mismo original.

La calidad tiene su coste.

Véase también mi anterior nota 'La figura del editor está amenazada'.

En la imagen, el copy desk de The News and Record, periódico de Greensboro (Carolina del Norte), a finales de los años 30 del pasado siglo.

Las inversiones de la prensa son insuficientes para competir en el mundo digital

La crítica que Douglas McLennan hace a las empresas periodísticas convencionales es fuerte: los periódicos no se han tomado en serio la era digital, y prueba de ello es que no están invirtiendo lo suficiente como para poder competir.

McLennan acusa a las empresas de emprender operaciones en el mundo digital con plantillas y recursos escasos; de no innovar como lo están haciendo eBay, Craigslist, Monster.com o Google, entre otros; y de no pasar de las buenas palabras respecto a la participación ciudadana, por ejemplo, cuando Digg, Menéame o Newsvine llevan tiempo experimentando con la valoración de las noticias por los lectores.

Mientras tanto, añade, las redes sociales han acumulado millones de usuarios, hay casos de blogueros que están ganando dinero y algunas pequeñas operaciones editoriales tienen ahora más lectores que el propio New York Times.

El autor, que anuncia futuras entradas sobre el tema, menciona el diferente comportamiento de la prensa y sus competidores respecto a la publicidad, de las trabas para insertar un anuncio en la prensa local (McLennan habla de Seattle, en el estado de Washington), y de lo fácil que resulta hacerlo, por ejemplo, en un blog. Y concluye: "No están haciendo [los periódicos] lo que un bloguero con ciertos conocimientos sabe hacer".

Recortes de plantilla y cambios de modelo de negocio en EEUU

Noticias que nos deben dar que pensar, tanto a empresarios como a periodistas, todas ellas procedentes de América del Norte:

  • Bill Keller, director de The New York Times, ha comunicado en una reunión de directivos del periódico que en este año se eliminarán unos 100 puestos de trabajo en la Redacción, sobre una plantilla de 1.332 periodistas. Es la más grande de Estados Unidos, pues el diario que más redactores tiene apenas llega a los 900. (El texto integro de la intervención de Keller lo ha publicado The New York Observer. Al hilo, hay también un interesante comentario de Jeff Jarvis.)
  • El Star-Tribune, diario de Minneapolis y St. Paul, en Minnesota, ha anunciado el despido de 58 empleados (el 3% de su fuerza laboral), la mayoría de ellos del departamento de circulación, y una congelación salarial indefinida. ¿Razones? La continua disminución de los ingresos, la eficiencia de las nuevas tecnologías y la externalización.
  • Tribune Co. va a reducir su plantilla en unas 400 a 500 personas (un 2% del total); de ellas, unas 100 ó 150 en la que quizá sea su cabecera más emblemática: Los Angeles Times. También en este caso, a causa de la constante disminución de ingresos.
  • El vespertino The Capital Times, de Madison, la capital de Wisconsin, cambiará de formato (de sábana a tabloide) y sólo se publicará dos días a la semana (miércoles y jueves). Con estas medidas pretende más que cuadruplicar su distribución (de 17.000 ejemplares a 80.000) y, fundamentalmente, concentrar todos sus esfuerzos en la Web. Todo ello, según escribe Philip M. Stone en The Follow the Media, con el 25% menos de personal de redacción; de 60 periodistas, a 40 ó 45.
  • Otro modelo de negocio, escribe Stone en el mismo artículo, es el del Palm Beach Post, de Florida (circulación, 175.000 ejemplares), el cual proyecta reorganizar su Redacción local (flujo de trabajo, horarios, etc.), de manera que la versión digital prime claramente sobre la de papel.
  • El St. Petersburg Times se convirtió va para tres semanas en el último gran periódico de la Florida que ha dejado de distribuirse en Tallahassee, la capital del estado.
  • El caso de cambio de negocio más brusco se ha dado en Canadá: cierre por sorpresa del Halifax Daily News (20.000 ejemplares de circulación), despido de toda la plantilla (algo más de 90 personas) y anuncio de que el próximo día 21 reaparecerá como periódico gratuito. El nuevo diario, el Halifax Metro, contará con un equipo de 20 personas, se publicará 5 días a la semana, en lugar de 7, y reducirá el número de páginas de 56-60 a 20-24. Una de las explicaciones ofrecidas es que en una ciudad dominada por la competencia (The Chronicle Herald, con una circulación de 114.000 ejemplares) no había espacio para el Halifax Daily News.
  • The New York Times apuesta por el digital, pero sigue considerando a quienes trabajan en él como empleados de segunda clase. Henry Blodget cuenta en Silicon Alley Insider que la empresa se niega a igualar los salarios y prestaciones de éstos con las que rigen para el papel. Blodget apunta como una de las razones la falta de flexibilidad negociadora de los sindicatos.
  • La Newspaper Association of America ha lanzado las campanas al vuelo en un reciente comunicado: en el pasado año los índices de audiencia única de los websites periodísticos alcanzaron los 3,6 millones, lo que supone un aumento de más del 6% respecto a las cifras de 2006. El jarrón de agua fría lo echa The Washington Post: es cierto, pero el número total de visitantes de la Red creció en los últimos años un 51%, frente al 24% registrado por los ciberperiódicos, de modo que éstos están perdiendo cuota.
  • La alianza de cuatro grandes grupos mediáticos estadounidenses para crear una red de publicidad en internet que compita con Yahoo! quizá sea una de las maneras de abordar el problema. Componen la alianza Gannett, Hearst, New York Times Co. y Tribune Co., que suman 120 publicaciones con más de 50 millones de visitas mensuales. (Amy Gahran ha recogido en E-media Tidbits algunos comentarios surgidos al respecto.)

Todo esto sucede por ahora al otro lado de Atlántico, pero sin duda la tormenta llegará a esta otra orilla, no nos llamemos a engaño.

El modelo de integración digital de 'The Guardian'

El sitio web de The Guardian es todo un éxito (18,4 millones de visitantes únicos en octubre pasado) y, sin embargo, su redacción (100 personas en plantilla) aún no está integrada con la del papel. Lo previsto es que lo esté en otoño de este año.

Esta aparente disfunción ha sido analizada recientemente por Editors Weblog, un ciberespacio de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN, según sus siglas en inglés), que le ha dedicado dos entregas: una el 28 de enero y la otra el día 30. De ellas extraigo las siguientes observaciones relacionadas con la redacción:

  • La empresa apostó por internet desde un principio y, pese a la burbuja de las puntocom, hizo grandes inversiones en el periodismo digital y en la creación del correspondiente equipo de profesionales.
  • La política editorial es que tanto las noticias financieras como las internacionales sea publicadas primero en la red.
  • Existen cabezas de puente entre la redacción de papel y la digital (mediante estancias de dos semanas en la segunda de ellas), y esto hace que los paquetes de contenidos sean más ricos en el website que en la edición impresa.
  • Nunca se ha presionado a alguien para pasarse al digital. El equipo creció orgánicamente contando desde el principio con redactores entusiastas y motivados personalmente.
  • El sistema de gestión de contenidos lo han creado técnicos de la casa y todos los contenidos están relacionados.
  • La estrategia de la empresa ha hecho hincapié en los blogs (se estima que en octubre hubo 12 millones de páginas vistas, con medio millón de comentarios al mes).
  • La redacción cuenta con cuatro productores de vídeo y un completo equipo de edición, con el que asegura cuatro o cinco videoclips al día de producción propia.
  • En los últimos seis meses se están llevando a cabo cursos de formación multimedia a nivel muy básico (mantenimiento de un blog, subir y bajar fotos de la red, etc.).

Cinco claves para la transformación de las empresas periodísticas tradicionales

Éstos son, según Scott Karp, los cinco principios que deberían inspirar a las empresas periodísticas tradicionales en su inevitable (y según algunos, urgente) transformación:

  • Las redes sociales son los nuevos canales de distribución, y no —como hasta ahora— los periódicos.
  • El éxito de las compañías mediáticas dependerá de su capacidad para potenciar y crear redes sociales.
  • El mejor contenido es el que procede de muchas fuentes, y no sólo de las propias. Como ejemplo, esto lo digo yo, ahí está Aratanisu (en japonés), el sitio creado por las tres mayores empresas periodísticas de Japón; según informa el European Journalism Center, para que los usuarios puedan comparar los contenidos.
  • Las empresas con más éxito serán las que sepan aprovechar la fuerza y potencialidades de los motores de búsqueda.
  • La publicidad con futuro es la que crea valor para los consumidores, la de los anuncios relevantes y útiles.

El artículo de Scott Karp está traducido al castellano en The New Blog Times, el blog de José Pardina.

El acuerdo entre 'International Herald Tribune' y Reuters es algo más

Reuters y el International Herald Tribune han llegado a un acuerdo según el cual, "a partir del 7 de enero, las secciones de negocios del International Herald Tribune y de su sitio en internet serán rebautizadas e incluirán contenidos redactados y editados por personal de Reuters".

Los términos financieros del acuerdo se desconocen, pero se aventura que la agencia compartirá con el diario los ingresos publicitarios del nuevo producto. Es lo que se desprende después de lo dicho por la directora gerente de la división de noticias de Reuters, Monique Villa: los socios se "unen para tratar de conseguir nuevos ingresos fuera".

Para Jeff Jarvis el acuerdo, más que una mera sindicación de contenidos, es toda una externalización de servicios; "usted se preocupa de aportar lo que yo no tengo", argumenta Jarvis, "y esto me permite concentrarme en lo que es realmente mi valor: lo local". La fórmula, concluye, es esta: lograr buenos productos a bajo coste y sin excesivo riesgo, y dedicar nuestros limitados recursos a la producción propia; hacer lo que hacemos mejor y enlazar el resto.

Según ha explicado a Timesonline el director del Herald Tribune, Michael Oreskes, el acuerdo se justifica por la necesidad de cubrir las noticias de empresas a escala mundial: "Nosotros creemos que lo más importante en la historia del mundo no es la política o el deporte, sino la globalización de los negocios y de la economía, y hemos estado tratando de actualizar de manera constante la sección".

Reuters cuenta con 2.400 periodistas repartidos en 196 oficinas. El International Herald Tribune se vende en 180 países.

Timesonline informa también de que Reuters está en conversaciones con The New York Times.

A leer en 'Cuadernos de Periodistas'

Cuadernos de Periodistas, la revista que publica la Asociación de la Prensa de Madrid, incluye en el número de diciembre tres artículos que, a mi modo de ver, aportan ideas muy a tener en cuenta sobre el presente y el futuro del periodismo. Sus títulos y entradillas son estos:

'Los periódicos en 2020', por Jeff Jarvis. El periodismo es un servicio, un proceso, un principio organizado. Y gracias a la tecnología, que muchos creen una amenaza para los periódicos —es decir, internet—, este servicio ahora se puede expandir de muchas maneras y convertir a los periódicos en algo nuevo y con un coste más bajo. (PDF, 68 KB.)

'Un modelo para la redacción del siglo XXI', por Paul Bradshaw. El presente artículo lo forman las tres primeras partes de un ensayo-propuesta formulado por el periodista británico Paul Bradshaw sobre el proceso informativo, la obtención de noticias, la interactividad y los modelos empresariales. Bradshaw está considerado por la Press Gazette como uno de los más influyentes blogueros del Reino Unido. (PDF, 244 KB.)

'De cómo Murdoch le arrebató Dow Jones a los Bancroft por 5,6 millones de dólares', por Juan Antonio Giner. Los tiras y aflojas entre el magnate australiano Rupert Murdoch y los Bancroft, una familia propietaria que sólo se preocupó de la empresa a la hora de repartir dividendos, incluso aunque, como ha venido ocurriendo en los últimos años, éstos fueran inferiores a los beneficios. Y también, la historia empresarial de una cabecera, The Wall Street Journal, la perla de Dow Jones, que pasa por ser el número uno de la prensa económica mundial. (PDF, 140 KB.)

Sólo me resta añadir, como nota aclaratoria, que soy el director adjunto de Cuadernos de Periodistas.

Actualización (15/12/07). Hay un error en la entradilla del tercer artículo: los dividendos repartidos en los últimos años han sido superiores a los beneficios obtenidos. Así figura en el texto.

'Le Monde' y 'The Washington Post', en apuros

La empresa editora de Le Monde ha reconocido unas pérdidas de más de 10 millones de euros en el presente ejercicio. Asimismo, ha anunciado [acceso de pago] que en la próxima reunión del Consejo de Vigilancia, fijada para el día 19, se presentará un plan "con el fin de reducir las pérdidas en 2008" y "adoptar una serie de acciones que permitan alcanzar posteriormente un equilibrio duradero".

El comunicado de la empresa, recogido por la Agence France-Presse (AFP), afirma que la presente situación "se debe especialmente a  la caída de los ingresos publicitarios, lo que contribuye a agravar el déficit estructural del periódico y la situación deficitaria de algunas cabeceras del grupo de revistas".

Según AFP, las cabeceras en peligro podían ser dos publicaciones legendarias, Cahiers du Cinéma y Le Monde Diplomatique, y algunas otras de Fleurus Presse, editora de títulos juveniles.

No es ésa la situación de The Washingon Post, pues los números de la empresa en su conjunto son otros. Sin embargo, conviene tomar nota de la decisión anunciada por Don Graham (hijo de la mítica Katharine Graham): a partir de ahora, el gran negocio de la compañía no serán los productos periodísticos (el diario que hasta ahora da nombre al grupo, revistas como Newsweek o Slate, la cadena de televisión Cable One o los ciberespacios del Post y de Slate, entre otros). El core business pasa a ser la enseñanza.

Es, simplemente, el reconocimiento de una realidad que, a corto plazo (luego nunca se sabe), no afectará a los productos periodísticos de la casa. De cada dólar que ingresa la Washington Post Company, el periódico aporta 26 centavos, en tanto que Kaplan Inc., compañía especializadas en productos educativos que el grupo compró en 1984, aporta 50 centavos.

Cuando Don Graham se hizo cargo de la compañía, en 1991, los ingresos anuales de Kaplan Inc. ascendieron a 78 millones de dólares; para este año se prevé que superen los 2.000 millones. Por el contrario, los números de la división de periódicos no pueden ser peores: en el tercer trimestre del año los ingresos brutos se han desplomado un 50% respecto a lo que fueron en el mismo periodo del año anterior. Causas: la caída de la publicidad de bienes raíces, la continua deserción de los anuncios clasificados y el tirón de internet, amén de la pérdida de suscriptores y de ventas en quiosco (en 1993 la media de difusión del Wahington Post era de 832.232 ejemplares al día; ahora está en 638.800 de lunes a sábado).